Capitulo 1
Ya eran como las dos de la madrugada, aun me encontraba trabajando, tenía muchas cosas pendientes como revisar archivos de los empleados que acababan de ingresar, hacer cheques para los demás empleados, poner en orden expedientes de mi jefe y ese tipo de cosas; me estaba dando sueño y me fui por una taza de café al otro extremo de mi escritorio, me serví una gran taza y un poco cargado el café para que despertara, me senté en un sillón mientras disfrutaba de mi bebida, desde ahí tenía una linda vista a la ciudad, se veía muy iluminada a pesar de la hora, trabajaba en el décimo piso de una disquera y desde esa altura se veía muy bien todo, estaba por terminar mi café pero una voz me desconcentro de mis pensamientos y me asusto ya que pensé que estaba sola y había poca luz iluminando el lugar, me voltee rápidamente y vi una figura delgada y mediana, era mi jefe que aún estaba trabajando, pensé que se había ido puesto que no lo había visto pero no era así, ahí estaba observándome, lograba ver su rostro y estaba serio, tome un último sorbo de mi café y me acerque a mi escritorio para seguir con mi trabajo.
Ya eran como las dos de la madrugada, aun me encontraba trabajando, tenía muchas cosas pendientes como revisar archivos de los empleados que acababan de ingresar, hacer cheques para los demás empleados, poner en orden expedientes de mi jefe y ese tipo de cosas; me estaba dando sueño y me fui por una taza de café al otro extremo de mi escritorio, me serví una gran taza y un poco cargado el café para que despertara, me senté en un sillón mientras disfrutaba de mi bebida, desde ahí tenía una linda vista a la ciudad, se veía muy iluminada a pesar de la hora, trabajaba en el décimo piso de una disquera y desde esa altura se veía muy bien todo, estaba por terminar mi café pero una voz me desconcentro de mis pensamientos y me asusto ya que pensé que estaba sola y había poca luz iluminando el lugar, me voltee rápidamente y vi una figura delgada y mediana, era mi jefe que aún estaba trabajando, pensé que se había ido puesto que no lo había visto pero no era así, ahí estaba observándome, lograba ver su rostro y estaba serio, tome un último sorbo de mi café y me acerque a mi escritorio para seguir con mi trabajo.
-Jefe, ahora mismo sigo con mi trabajo
-¿Qué hacías viendo hacia la ventana?
-Fui por una taza de café y mientras
observaba de la vista, necesitaba distraerme un rato para no dormirme pero ya
estoy bien, ahora mismo empiezo a trabajar
-Está bien __ pero antes necesito que
venga a mi oficina
-Disculpe pero ¿Qué necesita? Lo puedo
hacer desde aquí
-No, quiero que vayas a mi oficina y
hablamos, me adelanto
Termino de decirme esas palabras y
empezó a caminar hacia su oficina, no sé por qué pero en ese instante sentí un
poco de miedo, mi jefe podía ser muy estricto pero también podía ser buen jefe,
sus cambios de humos eran repentinos y no sabía cuándo estaba de buenas y
cuando no, sin más reproche hice caso y me dirigí a su oficia.
-Dígame jefe, en que lo puedo ayudar
-Cierra la puerta
-C…claro
Hice lo que me decía, cerré la puerta
y nuevamente regrese a donde me había quedado parada, a mitad de la oficina,
esa gran habitación estaba muy bien ordenada y olía muy bien, tenía impregnado
el olor al perfume de mi jefe junto con el humo del cigarro, era una
combinación deliciosa, empezaba a sentirme nerviosa ya que el hombre que estaba
con migo no dejaba de verme, no niego que él era muy apuesto, era de los
hombres más atractivos de la disquera y muchas de mis compañeras me decían que
era una afortunada en que tuviera un jefe así, puede ser que tuvieran razón,
hubo un momento en que deje de sentir miedo y solo sentía puro nerviosismo, en
mi sub consiente llegue a pensar en que tal vez podía llegar a algo con mi jefe
por lo menos esa noche, también pensé en acercarme a él y ver como reaccionaba pero
en realidad no fue necesario, él dijo las primeras palabras de lo que estaría a
punto de pasar.
-¿Has tenido mucho trabajo?
-No tanto jefe
-¿Entonces porque te quedaste hasta
tarde?
Conforme decía esas palabras se
acercaba a mí poco a poco y hacia que me pusiera más nerviosa de lo que ya
estaba.
-Solo son pendientes que he dejado a
último momento
-Entiendo… ¿Sabes? Yo conozco una
manera muy efectiva para relajarte
Esas palabras me las dijo al oído y
logro que se me erizara la piel por completo ya que también empezaba a tocar
mis hombros y cintura con sus delicadas manos.
-Creo saber a qué se refiere con eso
de relajarme
-Eso me gusta, no es necesario dar más
explicaciones, entonces ¿Qué te parece si te ayudo a relajarte? En lo personal
también estoy un poco estresado
-Aah… No es lo correcto
-Nadie hace siempre lo correcto ¿Por
qué nosotros no podemos romper las reglar por un momento?
-No es profesional
-Lo sé pero tómalo de esta manera,
estas no son horas de trabajo, no hay nadie, estamos solos en mi oficina y esto
no es nada anormal
Yo seguía poniendo un poco de
resistencia pero él conforme hablaba se acercaba a mi poco a poco, me
acariciaba suavemente con sus manos y sus labios los rosaba con los míos, me
acariciaba el rostro, el cabello y empezaba a darme pequeños besos en el
cuello, decía una palabra y me besaba.
-Pero, no estoy segura
-No tienes de que temer, sé que deseas
esto al igual que yo y no te preocupes que seré gentil contigo
Las últimas palabras nuevamente me las
dijo al oído e inmediatamente me beso, sus labios me aprisionaron por completo,
trataba de poner resistencia pero sus acciones fueron más fuertes que las mías
y las sensaciones me invadieron, empecé a corresponder a sus besos, ese hombre
sin duda besaba de una manera deliciosa, poco a poco se iba adueñando de mi
cuerpo, me abrazaba y me pegaba lo más posible a él, me besaba el cuello, los
labios, mis mejillas, me acariciaba la cintura y la espalda, yo empezaba a
entrar en la situación y también lo acariciaba, tocaba su espalda, su cuello,
su cabello, sus brazos, besaba sus labios y al mismo tiempo lo mordía, él
empezaba a meter sus manos bajo mi blusa, acariciaba mi estómago y desabrochaba
ese pedazo de tela, dejo completamente abierta mi blusa y admiro mi sostén de
una manera muy linda, su mirada radiaba pasión y ternura, me quito esa tela y
seguía besándome y acariciándome, yo hice lo mismo y le quite su camisa, su
cuerpo estaba bien formado, acaricie la piel desnuda y recorrí cada parte de su
tórax, lo acaricie y bese delicadamente, en un momento él tomo mi barbilla y me
vio a los ojos, me dio un pequeño beso en los labios y me dijo.
-Déjate llevar por nuestros deseos __,
entreguémonos por completo y quiero que pronuncies mi nombre cada que desees
Me estremecí totalmente, eso me lo
dijo mientras nos veíamos a los ojos, empecé a sentir un calor en mi cuerpo y
un gran deseo de estar con él.
-Hare lo que me dices… HYDE
Al momento de llamarlo por su nombre
hizo una pequeña sonrisa traviesa y empezó un nuevo beso, recorrimos nuestras
bocas de una manera deliciosa, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos
delicadamente, mientras nos besábamos caminábamos un poco hasta que llegamos a
un sofá-cama, era suficiente para los dos, me acostó, me admiro por unos
segundos y empezó a besarme los pechos, los recorría con su cálida lengua y
bajaba poco a poco así hasta llegar a mi ombligo, sus manos tocaron el broche
de mi pantalón y lo desabrochaba poco a poco, yo acariciaba su espalda y le
daba pequeños rasguños, pasaban los segundo y nuestras respiraciones se
tornaban más fuertes y pronunciadas, en cuanto me di cuenta ya estaba
totalmente desnuda, ese hombre era rápido, me apresure y lo deje en las mismas
condiciones que él a mí, estábamos piel a piel, su respiración ya estaba
agitada, veía su rostro y me incitaba a hacer algo un poco alocado, quería
brindarle el mayor placer que pudiera darle así que como pude dimos vuelta y el
quedo debajo de mí, le regale besos desde su boca hasta aquella zona que siente
el máximo placer, llegue y con una de mis manos empecé a masajear aquel pedazo
de carne que ya estaba despierto, subía y bajaba lentamente, el hombre que se
encontraba debajo de mi enseguida empezó a soltar sonidos de placer, su rostro
se tornaba lleno de deseo y placer, cerraba los ojos y movía su cuerpo tratando
de controlar las sensaciones, seguía dando ese leve masaje que a los pocos
segundos ya era más fuerte y pronunciado, sus gemidos eran como música para mis
odios, quería seguir escuchando esa deliciosa melodía así que introduje su
naturaleza en mi boca, la saboree un momento y empecé a simular embestidas,
subía y bajaba una y otra vez, los sonidos que sacaba de su garganta eran cada
vez más fuertes, sentía como acariciaba mi cabeza y empezaba a repetir una y
otra vez mi nombre, eso me hizo sentir satisfecha de mis acciones, seguía con
mis embestidas hasta que escuche un gran gemido soltando todo su placer, en
segundos mi boca se encontraba llena de su deliciosa esencia, trague un poco y
lo demás ya me escurría por la boca y bajaba por mi cuello, me incorpore y lo
vi totalmente excitado, su pecho subía y bajaba con rapidez, estaba tratando de
nivelar su respiración su cara era de placer y satisfacción, volteo a verme y
me vio con deseo y pasión, mordió su labio inferior y con su lengua
recorrió ambos labios, se incorporó un poco, tomo un poco de su esencia que
estaba en mi cuello y lo saboreo sensualmente, tomo mi cabeza y me dio un rico
beso, nuestros cuerpos se juntaron lo más que pudieron y empezábamos a soltar
nuevamente gemidos, me senté en su cadera y yo misma me acomode para que su
miembro entrara en mí, al momento de hacerlo solté un gran gemido, me había
dolido la penetración ya que ese hombre estaba muy bien equipado, me quede ahí
un rato sentada viéndolo, acariciando su pecho y el acariciando mis muslos,
piernas, estómago y pechos, en pocos minutos empecé a moverme de forma circular
disfrutando mucho esa acción ambos dimos gemidos de placer, enseguida subía y
bajaba apoyándome un poco en él y él tomando mi cintura, hicimos eso por unos
minutos hasta que me dio vuelta aun en esa unión, yo ya debajo de él subí mis
piernas en su cadera y seguí con mis movimientos, él empezó con sus embestidas
que me hacían llegar al cielo en vida, pronunciaba su nombre una y otra vez, le
decía que no parara, esa unión era exquisita en su existencia, podía sentir
como llegaba un poco más adentro con sus envestidas y eso me provocaba dolor y
placer haciendo una combinación de grandiosas sensaciones, nos besábamos y por
mi parte rasguñaba su espalda y el me mordía los labios, nuestros nombres eran
pronunciados a cada segundo de esa unión, estábamos completamente sudados,
llenos de placer, totalmente excitados, llenos de un grandioso deseo y
sensaciones extraordinarias, sus envestidas eran precisas y deliciosas, un gran
calor comenzaba a invadir nuestros cuerpos pero ese mismo calor nos incitaba a
no dejar esa unión hasta que nuestra última gota de energía nos dejara.
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