martes, 13 de agosto de 2013

Jonetsu

Capitulo 1

Ya eran como las dos de la madrugada, aun me encontraba trabajando, tenía muchas cosas pendientes como revisar archivos de los empleados que acababan de ingresar, hacer cheques para los demás empleados, poner en orden expedientes de mi jefe y ese tipo de cosas; me estaba dando sueño y me fui por una taza de café al otro extremo de mi escritorio, me serví una gran taza y un poco cargado el café para que despertara, me senté en un sillón mientras disfrutaba de mi bebida, desde ahí tenía una linda vista a la ciudad, se veía muy iluminada a pesar de la hora, trabajaba en el décimo piso de una disquera y desde esa altura se veía muy bien todo, estaba por terminar mi café pero una voz me desconcentro de mis pensamientos y me asusto ya que pensé que estaba sola y había poca luz iluminando el lugar, me voltee rápidamente y vi una figura delgada y mediana, era mi jefe que aún estaba trabajando, pensé que se había ido puesto que no lo había visto pero no era así, ahí estaba observándome, lograba ver su rostro y estaba serio, tome un último sorbo de mi café y me acerque a mi escritorio para seguir con mi trabajo.
-Jefe, ahora mismo sigo con mi trabajo
-¿Qué hacías viendo hacia la ventana?
-Fui por una taza de café y mientras observaba de la vista, necesitaba distraerme un rato para no dormirme pero ya estoy bien, ahora mismo empiezo a trabajar
-Está bien __ pero antes necesito que venga a mi oficina
-Disculpe pero ¿Qué necesita? Lo puedo hacer desde aquí
-No, quiero que vayas a mi oficina y hablamos, me adelanto
Termino de decirme esas palabras y empezó a caminar hacia su oficina, no sé por qué pero en ese instante sentí un poco de miedo, mi jefe podía ser muy estricto pero también podía ser buen jefe, sus cambios de humos eran repentinos y no sabía cuándo estaba de buenas y cuando no, sin más reproche hice caso y me dirigí a su oficia.
-Dígame jefe, en que lo puedo ayudar
-Cierra la puerta
-C…claro
Hice lo que me decía, cerré la puerta y nuevamente regrese a donde me había quedado parada, a mitad de la oficina, esa gran habitación estaba muy bien ordenada y olía muy bien, tenía impregnado el olor al perfume de mi jefe junto con el humo del cigarro, era una combinación deliciosa, empezaba a sentirme nerviosa ya que el hombre que estaba con migo no dejaba de verme, no niego que él era muy apuesto, era de los hombres más atractivos de la disquera y muchas de mis compañeras me decían que era una afortunada en que tuviera un jefe así, puede ser que tuvieran razón, hubo un momento en que deje de sentir miedo y solo sentía puro nerviosismo, en mi sub consiente llegue a pensar en que tal vez podía llegar a algo con mi jefe por lo menos esa noche, también pensé en acercarme a él y ver como reaccionaba pero en realidad no fue necesario, él dijo las primeras palabras de lo que estaría a punto de pasar.
-¿Has tenido mucho trabajo?
-No tanto jefe
-¿Entonces porque te quedaste hasta tarde?
Conforme decía esas palabras se acercaba a mí poco a poco y hacia que me pusiera más nerviosa de lo que ya estaba.
-Solo son pendientes que he dejado a último momento
-Entiendo… ¿Sabes? Yo conozco una manera muy efectiva para relajarte
Esas palabras me las dijo al oído y logro que se me erizara la piel por completo ya que también empezaba a tocar mis hombros y cintura con sus delicadas manos.
-Creo saber a qué se refiere con eso de relajarme
-Eso me gusta, no es necesario dar más explicaciones, entonces ¿Qué te parece si te ayudo a relajarte? En lo personal también estoy un poco estresado
-Aah… No es lo correcto
-Nadie hace siempre lo correcto ¿Por qué nosotros no podemos romper las reglar por un momento?
-No es profesional
-Lo sé pero tómalo de esta manera, estas no son horas de trabajo, no hay nadie, estamos solos en mi oficina y esto no es nada anormal
Yo seguía poniendo un poco de resistencia pero él conforme hablaba se acercaba a mi poco a poco, me acariciaba suavemente con sus manos y sus labios los rosaba con los míos, me acariciaba el rostro, el cabello y empezaba a darme pequeños besos en el cuello, decía una palabra y me besaba.
-Pero, no estoy segura
-No tienes de que temer, sé que deseas esto al igual que yo y no te preocupes que seré gentil contigo
Las últimas palabras nuevamente me las dijo al oído e inmediatamente me beso, sus labios me aprisionaron por completo, trataba de poner resistencia pero sus acciones fueron más fuertes que las mías y las sensaciones me invadieron, empecé a corresponder a sus besos, ese hombre sin duda besaba de una manera deliciosa, poco a poco se iba adueñando de mi cuerpo, me abrazaba y me pegaba lo más posible a él, me besaba el cuello, los labios, mis mejillas, me acariciaba la cintura y la espalda, yo empezaba a entrar en la situación y también lo acariciaba, tocaba su espalda, su cuello, su cabello, sus brazos, besaba sus labios y al mismo tiempo lo mordía, él empezaba a meter sus manos bajo mi blusa, acariciaba mi estómago y desabrochaba ese pedazo de tela, dejo completamente abierta mi blusa y admiro mi sostén de una manera muy linda, su mirada radiaba pasión y ternura, me quito esa tela y seguía besándome y acariciándome, yo hice lo mismo y le quite su camisa, su cuerpo estaba bien formado, acaricie la piel desnuda y recorrí cada parte de su tórax, lo acaricie y bese delicadamente, en un momento él tomo mi barbilla y me vio a los ojos, me dio un pequeño beso en los labios y me dijo.
-Déjate llevar por nuestros deseos __, entreguémonos por completo y quiero que pronuncies mi nombre cada que desees
Me estremecí totalmente, eso me lo dijo mientras nos veíamos a los ojos, empecé a sentir un calor en mi cuerpo y un gran deseo de estar con él.
-Hare lo que me dices… HYDE
Al momento de llamarlo por su nombre hizo una pequeña sonrisa traviesa y empezó un nuevo beso, recorrimos nuestras bocas de una manera deliciosa, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos delicadamente, mientras nos besábamos caminábamos un poco hasta que llegamos a un sofá-cama, era suficiente para los dos, me acostó, me admiro por unos segundos y empezó a besarme los pechos, los recorría con su cálida lengua y bajaba poco a poco así hasta llegar a mi ombligo, sus manos tocaron el broche de mi pantalón y lo desabrochaba poco a poco, yo acariciaba su espalda y le daba pequeños rasguños, pasaban los segundo y nuestras respiraciones se tornaban más fuertes y pronunciadas, en cuanto me di cuenta ya estaba totalmente desnuda, ese hombre era rápido, me apresure y lo deje en las mismas condiciones que él a mí, estábamos piel a piel, su respiración ya estaba agitada, veía su rostro y me incitaba a hacer algo un poco alocado, quería brindarle el mayor placer que pudiera darle así que como pude dimos vuelta y el quedo debajo de mí, le regale besos desde su boca hasta aquella zona que siente el máximo placer, llegue y con una de mis manos empecé a masajear aquel pedazo de carne que ya estaba despierto, subía y bajaba lentamente, el hombre que se encontraba debajo de mi enseguida empezó a soltar sonidos de placer, su rostro se tornaba lleno de deseo y placer, cerraba los ojos y movía su cuerpo tratando de controlar las sensaciones, seguía dando ese leve masaje que a los pocos segundos ya era más fuerte y pronunciado, sus gemidos eran como música para mis odios, quería seguir escuchando esa deliciosa melodía así que introduje su naturaleza en mi boca, la saboree un momento y empecé a simular embestidas, subía y bajaba una y otra vez, los sonidos que sacaba de su garganta eran cada vez más fuertes, sentía como acariciaba mi cabeza y empezaba a repetir una y otra vez mi nombre, eso me hizo sentir satisfecha de mis acciones, seguía con mis embestidas hasta que escuche un gran gemido soltando todo su placer, en segundos mi boca se encontraba llena de su deliciosa esencia, trague un poco y lo demás ya me escurría por la boca y bajaba por mi cuello, me incorpore y lo vi totalmente excitado, su pecho subía y bajaba con rapidez, estaba tratando de nivelar su respiración  su cara era de placer y satisfacción, volteo a verme y me vio con deseo y pasión, mordió su labio inferior y con su lengua recorrió ambos labios, se incorporó un poco, tomo un poco de su esencia que estaba en mi cuello y lo saboreo sensualmente, tomo mi cabeza y me dio un rico beso, nuestros cuerpos se juntaron lo más que pudieron y empezábamos a soltar nuevamente gemidos, me senté en su cadera y yo misma me acomode para que su miembro entrara en mí, al momento de hacerlo solté un gran gemido, me había dolido la penetración ya que ese hombre estaba muy bien equipado, me quede ahí un rato sentada viéndolo, acariciando su pecho y el acariciando mis muslos, piernas, estómago y pechos, en pocos minutos empecé a moverme de forma circular disfrutando mucho esa acción ambos dimos gemidos de placer, enseguida subía y bajaba apoyándome un poco en él y él tomando mi cintura, hicimos eso por unos minutos hasta que me dio vuelta aun en esa unión, yo ya debajo de él subí mis piernas en su cadera y seguí con mis movimientos, él empezó con sus embestidas que me hacían llegar al cielo en vida, pronunciaba su nombre una y otra vez, le decía que no parara, esa unión era exquisita en su existencia, podía sentir como llegaba un poco más adentro con sus envestidas y eso me provocaba dolor y placer haciendo una combinación de grandiosas sensaciones, nos besábamos y por mi parte rasguñaba su espalda y el me mordía los labios, nuestros nombres eran pronunciados a cada segundo de esa unión, estábamos completamente sudados, llenos de placer, totalmente excitados, llenos de un grandioso deseo y sensaciones extraordinarias, sus envestidas eran precisas y deliciosas, un gran calor comenzaba a invadir nuestros cuerpos pero ese mismo calor nos incitaba a no dejar esa unión hasta que nuestra última gota de energía nos dejara.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥